NO TENGO GANAS!
Me gusta cuando los fines de semana se parecen a fines de semana. Y por fin dejan de ser esas 48 horas maratónicas en las que corro de un lugar a otro para “cumplir” con compromisos a los que no tengo ganas de asistir (claro que hay muchos a los que sí!).
Y me decidí a escribir este post mientras estaba tratando de conciliar el sueño. Porque no quiero que se me pase este poquito de inspiración que hay!. Ahora son las 2 y 15 de la mañana de un lunes que pronto amanecerá, después de un fin de semana descansado para mí... El sábado dormí hasta la hora que quise, sin horarios. Me levanté, cociné y esperé a Lucho para almorzar. Después vimos una peli (Horsemen = bastante macabra y oscura) tirados en la cama que es como más me gusta y a las 6 vinieron mi mamá y mi hermana a tomar unos mates. Más tarde me fui al super de acá nomás, y a la noche después de cenar nos enganchamos con otra peli (Loca por las compras = muy rosa, muy predecible, abundantes clichés pero me gustó!).
El domingo también dormí hasta las mil quinientas, aunque interrumpí a las 9 de la mañana para saludar a Mariu por la llegada de Tomi, al que no pude conocer aún por toda esta locura de la gripe del chancho. A la tarde nos fuimos con Coco a la quinta, y comprobé una vez más que es el peor perro del mundo a la hora de subirse a un auto (le gana a Cristóbal el perro de Fer, que llora desde que se pone en marcha el motor, y eso ya es decir mucho). La tarde estaba divina, para remerita nomás. Yo, que estoy despuntando nuevos hobbies, me llevé un cuadro para lijar el marco (me inspiré en un post de mi amiga Lau). Una vez de vuelta en casa y tras los mates con Ma. José, Ale y Fran, me puse a pintar. Más tarde volví a cocinar! Sí, eso que se supone que todas las mujeres (este punto es altamente discutible) debemos hacer al mediodía y a la noche y que aparentemente abarca más que tirar una milanesa vuelta y vuelta! Nunca me interesó nada de ese rubro hasta hace una semana atrás. A mis 33 por primera vez en la vida herví espinaca y brócoli, y lo más sorprendente de todo es que me quedaron fabulosos!
Estoy con ganas de muchas cosas! Hoy más que nunca necesito explorar-me! Me está dando vueltas la idea de comprarme una cámara “grosa” y hacer algún curso de fotografía… pero de eso hablaremos en otro post…
Por último, quiero declararme públicamente defensora del “No tengo ganas”. Quiero reivindicar y limpiar su mala fama. ¿Cuándo fue el día en que responder con un “No tengo ganas” a la invitación a un determinado plan, se convirtió en una ofensa para el que hizo la proposición? ¿Por qué hay que inventar excusas para evitar la “frase matadora”? ¿No es suficiente? ¿Está mal no tener ganas de algo? Si no voy a la fiesta que me invitás porque no se me canta, ¿significa que no te quiero? ¿No puede ser que tenga un mal día, que me haya levantado de pésimo humor, que haya discutido con alguien, que no tenga plata, que tenga sueño, que me duela la panza, que me sienta un sapo de otro pozo, que quiera quedarme chupando un clavo? ¿Es mejor que me justifique con razones que no existen pero que “suenan” como más válidas?. No. Definitivamente no. Por eso he aquí mi pequeño y humilde homenaje al “No tengo ganas”:
Bravo al “No tengo ganas”!
Aplausos al “No tengo ganas”!
Aguante el “No tengo ganas”!
Chapeaux al “No tengo ganas”!
Canonicemos al “No tengo ganas”!
Un abrazo y gracias por todos los lindos mensajes que me dejan, y que de cuando en cuando voy respondiendo por vuestros blogs!






